dissabte, 23 de novembre del 2019

'La ley no es un fin en sí misma' (Religión Digital,19/11/2019)

Estas son las palabras que, el 15 de noviembre, el papa Francisco dirigió a los participantes del XX congreso mundial de la Asociación Internacional de Derecho Penal. Pero son también unas palabras que el papa podría haber pensado para los políticos y magistrados españoles, en relación al conflicto de Cataluña con el estado y por la situación de los presos independentistas.
En su discurso, el papa comenzaba lamentando un hecho insólito y es que (como vemos cada día) “el derecho penal a menudo pasa por alto los datos de la realidad y, de esta manera, adopta la forma de un saber meramente especulativo”. El papa también denunciaba el contrasentido que existe en el hecho que “hoy algunos sectores económicos ejercen más poder que los propios estados.
Igualmente Francisco pedía a los profesionales del Derecho, “contener la irracionalidad punitiva que se manifiesta en el encarcelamiento masivo, el hacinamiento y la tortura en las cárceles, la arbitrariedad y los abusos por parte de las fuerzas de seguridad y la criminalización de la protesta social, el abuso de la presión preventiva y el repudio de las garantías penales y procesales más básicas”, como vemos que pasa en el estado español, en Chile, en Hong Kong o en otros estados que vulneran los derechos y las libertades de expresión, de manifestación y de reunión, criminalizando la protesta y la disidencia.
Como nos recuerda el papa en su discurso, y como ha pasado siempre, “una de las omisiones del derecho penal es la escasa o nula atención que reciben los delitos de los más poderosos, en particular la macrodelincuencia de las empresas”. Por eso el papa pedía a los profesionales del Derecho, que por un sentido elemental de justicia, “ciertas conductas, de las cuales las empresas suelen ser responsables, no queden impunes”, como suele pasar, desgraciadamente. De aquí que, injustamente, también hoy, “la función sancionadora suele recaer en los sectores más vulnerables”.

Políticos presos
Como estamos viendo en Cataluña, y como dice el papa, hay una “corriente que pretende resolver los problemas sociales a través del sistema penal”, cosa del todo irracional, ya que los conflictos políticos se han de resolver desde la política, no desde la judicatura o policialmente.
En su discurso, el papa se refiere “a algunos problemas que han empeorado”, como es “el uso arbitrario e indebido de la presión preventiva”, un hecho que el papa ya había “señalado con preocupación”. El papa nos recuerda que en lo que se refiere a la presión preventiva, “lamentablemente la situación ha empeorado en diversos países y regiones, donde el número de presos no condenados ya supera con creces, el 50% de la población carcelaria”. Por eso “este fenómeno contribuye al deterioro de las condiciones de detención y es la causa”, dice el papa, “del uso ilícito de las fuerzas policiales y militares para estos fines”.
Como nos dice el papa, “la presión preventiva socava el principio que todo acusado ha de ser tratado como inocente, hasta que una sentencia definitiva establezca su culpabilidad”.
Por eso “los delitos cometidos por agentes de las fuerzas de seguridad”, pueden llegar a “justificarse como formas legítimas de cumplimiento del deber”. El papa denuncia también “el uso desproporcionado de la fuerza”, que es una conducta inaceptable “en un estado de derecho”.
Por lo que se refiere a la demagogia de los políticos (como el de algunos partidos políticos españoles), el papa dice: “Os confieso que cuando escucho algún discurso” de algún “representante del gobierno, me vienen a la mente los discursos de Hitler”.
El papa, que lamenta las “acusaciones falsas contra líderes políticos, concertadas con los medios de comunicación”, denuncia a los que pretenden “reducir derechos sociales” y también los “paraísos fiscales, que sirven para esconder todo tipo de delitos”, ya que a menudo, estos delitos no se perciben “como una cuestión de corrupción y de delincuencia organizada”.

Represion policial manifestaciones catalunya
El papa nos recuerda que “la ley por ella misma no puede conseguir los objetivos de la función penal”, sino que hace falta una “adaptación de la ley a la situación concreta de los casos y de las personas”. Por eso el papa pide “personas preparadas, pero sobre todo, apasionadas por la justicia”, ya que “solo así la ley no será un fin en sí misma, sino que estará al servicio de la justicia”. Finalmente el papa pide a los especialistas en derecho penal, que avancen “hacia un modelo de justicia basado en el diálogo y en el encuentro”.
Seguro que si los profesionales del Derecho (y lo políticos) hiciesen caso de estos consejos del papa, la ley, como habría de ser, estaría al servicio de las personas y no las personas al servicio de la ley, tal como Jesús dijo: “El sábado ha estado hecho para el hombre y no el hombre para el sábado” (Mc 2:27).
Y es que sería una anomalía democrática, que la justicia pretendiese resolver (como en el juicio al presidente de la Generalitat de Cataluña) un grave conflicto político, que solo se podrá resolver desde la política, no con la intervención de los jueces ni con la prisión o la inhabilitación. Y es que son los políticos quienes han de hacer política y no la han de hacer los jueces. Y esto parece que aun no lo han entendido los políticos españoles, ya que, nueve de los últimos once presidentes de Cataluña han sido destituidos por el estado, o bien se han exiliado, o han estado encarcelados, ejecutados (como el presidente Lluís Companys) o condenados por defender el derecho a decidir.
También es una anomalía que la Fiscalía y Vox vuelvan a ir juntos como acusación en el juicio contra el president Torra, de la misma manera que también estuvieron juntos en el juicio a los líderes independentistas.
Ojalá que las palabras del papa ayuden a acabar con la injusticia de la prisión preventiva, los encarcelamientos masivos, los abusos por parte de las fuerzas de seguridad y la criminalización de la protesta social.

Juicio contra Torra

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