dimarts, 13 de setembre de 2022

La Iglesia catalana y el 'Procés' catalán Religión Digital, 11/09/2022)

 En este 11 de septiembre, en la Diada Nacional de Cataluña, se cumplen cinco años de la gran manifestación independentista y de los preparativos del referéndum que tuvo lugar el 1 de octubre de 2017 y la posterior declaración de independencia de Cataluña por parte del Parlamento catalán (una declaración no reconocida por ningún Estado), el 27 de octubre siguiente. 

El próximo 1 de octubre se cumplirán cinco años de las desgraciadas y duras cargas policiales, con una violencia sin precedentes de los cuerpos de seguridad del Estado contra los manifestantes que, pacíficamente, deseaban votar en aquel referéndum.

Después de cinco años todo está más que confuso, con una división más que evidente entre los partidos independentistas y con una mesa de diálogo, entre los gobiernos de Cataluña y del Estado, que, a día de hoy, no ha conseguido ningún resultado visible.

A lo largo de los años del 'Procés' (desde el 2012 al 2017), la Iglesia catalana o mejor dicho, los obispos catalanes, se mantuvieron en una cierta equidistancia, apostando por el diálogo entre el gobierno catalán y el español, aunque algunos obispos (cabe recordarlo), defendieron el derecho de Cataluña a poder escoger libremente su futuro en un referéndum. 

La Iglesia catalana, en sintonía con este pueblo al que sirve, siempre ha defendido la realidad nacional de Cataluña y por eso, ya en 1985, los obispos catalanes aprobaron el documento, “Arrels cristianes de Catalunya”, donde se afirmaba que “la existencia de la nación catalana, exige una adecuada estructura jurídico política, que haga visible el ejercicio de sus derechos”. Posteriormente, en 2011, los obispos catalanes aprobaron otro documento, “Al servei del nostre poble”, donde afirmaban: “Creemos humildemente que conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán (que es lo que pretendían los partidarios del referéndum), para que sea amada y valorada su singularidad nacional, especialmente su lengua y su cultura”.

Cabe recordar que el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, afirma que cada nación tiene derecho fundamental a la existencia y derecho a la propia lengua y cultura, mediante la cual un pueblo expresa y promueve su soberanía espiritual derecho a construir el propio futuro proporcionando a las generaciones más jóvenes

También es necesario recordar que en su discurso a las Naciones Unidas, el 5 de octubre de 1995, el papa Juan Pablo II afirmó (en relación a las naciones) que “el derecho a la existencia es ciertamente el presupuesto de los otros derechos de una nación”. Y el Papa continuaba así: “Nadie, por lo tanto (ni un estado ni otra nación, ni una organización internacional) tiene derecho a creer que una determinada nación no sea digna de existir”.   

Es importante destacar que la Iglesia siempre ha reconocido los nuevos estados, como pasó con los países latinoamericanos que se independizaron de España. Así, recientemente, con motivo del Bicentenario de la independencia de México, el papa Francisco se dirigía al presidente de la Conferencia Episcopal de aquel país, afirmando que “celebrar la independencia es afirmar la libertad y la libertad es un don y una conquista permanente” (Carta del Papa al presidente de la CEM, 16 de septiembre de 2021). Y aún, el arzobispo Bergoglio, de Buenos Aires destacó la importancia de la Iglesia argentina, hace dos siglos, en la independencia de aquel país.

Cinco meses antes del referéndum del 1 de octubre de 2017, en un comunicado del 11 de mayo de aquel año, los obispos catalanes decían: “Defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos (y por eso la legitimidad de un referéndum). El comunicado seguía así: “Animamos el camino del diálogo y el entendimiento entre todas las partes interesadas, a fin de alcanzar soluciones justas y estables”. 

Es importante que los obispos catalanes destacaran la “legitimidad moral de todas las opciones políticas”, a diferencia de muchos obispos españoles que definían la unidad de España como un “bien moral”.

Es importante que los obispos catalanes destacaran la “legitimidad moral de todas las opciones políticas”, a diferencia de muchos obispos españoles que definían la unidad de España como un “bien moral”. Así, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, decía que el intento de independencia de Cataluña, “además de ser una cuestión delicada política y penalmente hablando, es también un pecado inmoral reprobable”. Y el que fue arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez, en la homilía de la misa de la fiesta de la Virgen del Pilar, el 12 de octubre de 2017, decía que “la Virgen nos exhorta a vivir en la patria común de todos los españoles”.

Por el contrario, los obispos catalanes, nunca han defendido la independencia de Cataluña, sino el derecho a decidir con libertad su futuro. Así, el arzobispo de Urgell, Joan Enric Vives, en 2014, con gran sentido común, afirmaba que “proceso soberanista es una cuestión política, no moral y es necesario respectar todas las opciones, todas muy respetables”. Y el obispo Francesc Pardo, de Girona, el 23 de abril de 2014, decía: “Es del todo necesario conocer la opinión de todos o de la mayoría de los ciudadanos de Cataluña, que tenemos el deber y el derecho de manifestar la propia opinión y decisión en cuestiones importantes y decisivas”. Y medio año después, el 29 de octubre, el obispo Pardo exhortaba “a los cristianos que no se mantengan al margen al “Procés” que vive el pueblo catalán”.

Aún, el 6 de mayo de 2014, mossèn Joan Costa, afirmaba en Girona, que “nadie tiene derecho a negar una consulta”, porque “es injusta la actitud del estado que rechaza una consulta para que los ciudadanos puedan escoger su futuro”. Por eso más de 400 presbíteros y diáconos firmamos una nota a favor del referéndum del 1 de octubre, como un derecho del pueblo catalán a elegir su futuro libremente.     

A medida que se acercaba el referéndum, los abades de Poblet y de Montserrat dieron a conocer un comunicado (21 de septiembre de 2017), en el cual pedían “a los gobernantes de Cataluña y de España, un ejercicio de máxima prudencia y responsabilidad, para un diálogo constructivo”. Lo mismo hacían las abadesas y prioras benedictinas y cistercienses de Cataluña.

Nada de eso ocurrió y en el referéndum del 1 de octubre, las cargas policiales contra los votantes se hicieron tristemente famosas, apaleando a una población que, pacíficamente, quería ejercer su derecho al voto. Por eso el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, denunció, con valentía, “la situación de violencia que se ha vivido hoy en Cataluña”, calificándola de “deplorable” (Religión Digital, 1 de octubre de 2017). El arzobispo Omella pedía “encontrar una salida democrática a la situación que estamos viviendo”.

Mientras que algunos obispos españoles ponen la unidad de España casi como un dogma, algunos obispos catalanes defendieron la necesidad de respetar el referéndum, para que la ciudadanía pudiese expresar su opinión.

Es necesario destacar que el Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, afirma que “Todos los pueblos tienen la libre determinación”. Y que el Tribunal Internacional de Justicia dice que “no existe en Derecho Internacional ninguna norma que pueda prohibir las declaraciones unilaterales de independencia” y que “cuando haya contradicción entre la legalidad constitucional de un estado y la voluntad democrática, prevale esta última”.

Como dijo el papa Francisco, “los problemas se resuelvan por medio del diálogo y la negociación” (Religión Digital, 27 de septiembre de 2020) y no con las porras y la judicialización de la política. Nos lo recordaba también Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, con motivo del enfrentamiento entre Israel y Palestina, cuando decía: “No se puede decir a los palestinos que no tienen derecho a una tierra y a una nación” (Religión Digital, 22 de octubre de 2020).

Y es que en los conflictos nacionales, muchos obispos se han puesto de lado del pueblo, como estamos viendo actualmente en Nicaragua o como el arzobispo bielorruso, Tadeuzs Kondrusiewicz, que por su compromiso con las reivindicaciones del pueblo, fue impedido de entrar en Bielorrusia desde Polonia, después de defender las manifestaciones contra el gobierno de Alexander Lukaashenko. Por eso, con muy buen criterio, el obispo Agustí Cortés, de Sant Feliu de Llobregat, y en relación al “Procés”, afirmaba que “mientras una persona pueda recitar el Credo y sentirse buen cristiano, si uno está pensando en la independencia y el otro no, el obispo no puede decir quién está más cerca del Evangelio, yo tengo muy clara la obligación moral de amar a Cataluña. Es un derecho y un deber de cualquier cristiano amar a su país y trabajar por él” (Catalunya Religió 3 de marzo de 2021).

Algunos obispos catalanes intentaron (sin ningún resultado positivo), establecer puentes de diálogo entre el gobierno de Cataluña y el de España

Con motivo de la Diada de este año, el arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, ha manifestado que “la Iglesia católica se pone al servicio de cada pueblo donde está enraizada”, y el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, nos ha recordado que “el Magisterio de los obispos catalanes, en los últimos decenios, ha afirmado repetidamente el hecho de la identidad nacional de Cataluña”. Por eso algunos obispos catalanes intentaron (sin ningún resultado positivo), establecer puentes de diálogo entre el gobierno de Cataluña y el de España.       



Ahora estamos en un momento de “impase”, con unos partidos independentistas divididos, la ciudadanía independentista con ganas de empujar el “Procés” y mucha gente expectante con lo que pase con la Diada de este año y con unos resultados, por ahora invisibles e intangibles, de la mesa de diálogo entre los dos gobiernos. Por su parte, la Iglesia catalana sigue este proceso entre el interés y la indiferencia. Veremos cómo es esta Diada y qué nace de ella. Si es que nace algo.  

diumenge, 11 de setembre de 2022

El Sr. Natxo Costa, les misses i les processons (CASTELLÓ NOTÍCIES, 10/09/2022)

 

He llegit amb sorpresa la informació que recull el diari Las Provincias (7 de setembre de 2022), sobre el Sr. Natxo Costa i les seues desafortunades declaracions al programa Sociedad Valenciana, de l’emissora 99.9 Plaza Radio.



El sotssecretari de la Conselleria d’Economia i Comerç es permet fer conyeta amb les processons i les misses. Segons recull el diari Las Provincias, el Sr. Costa és partidari (i així ho va dir al programa de ràdio), de prohibir les misses i les processons, cosa que mostra la seua tolerància i el seu tarannà democràtic. Que haja apostatat de la fe, com diu que ha fet, no li dóna cap dret a voler prohibir les processons i les misses o a que queden reduïdes a “espais tancats i a les cases”, cosa que diu molt a favor seu i del seu concepte de la democràcia.

¿El Sr. Costa també prohibirà, en falles, l’ofrena a la Mare de Déu dels Desemparats, on molt encertadament hi participa l’exvicepresidenta del govern valencià, la Sra. Mónica Oltra? ¿El Sr. Natxo Costa prohibirà a l’alcalde de València que pose el Betlem a l’ajuntament, per Nadal? ¿Prohibirà al regidor Carlos Galiana, que represente, com acostuma a fer, l’ajuntament a les misses a les qual hi assisteix? ¿Per què el Sr. Costa no va a Castelló de la Plana a convèncer els militants de Compromís per prohibir la romeria de les Canyes a l’ermita de la Magdalena? I ¿per que no convenç el president Puig per prohibir el Sexenni en honor de la Mare de Déu de Vallivana? Supose que el Sr. Costa també prohibiria (si poguera) la romeria d’Alacant a la Santa Faç. Que els ho propose als militants de Compromís d’Alacant a vore què li diuen. I ¿per què no li demana a l’alcalde de València, Joan Ribó, que es propose suprimir la Setmana Santa Marinera al Cabanyal? ¿O les festes de la Mare de Déu de la Salut, Patrimoni de la Humanitat, a Algemesí. ¿O l’Entrà i la processó de la Mare de Déu de l’Oreto a l’Alcúdia, el meu poble? El Sr. Costa estaria encantat de suprimir les fogueres a Sant Antoni. Que vaja a Canals i que els ho propose als militants de Compromís. O els Miracles de Sant Vicent als carrers de València. I no cal dir la processó del Corpus o la de la Mare de Déu dels Desemparats al Cap i Casal del País Valencià. Que li ho propose a l’alcalde Ribó, a vore què li diu. Ja li agradaria al Sr. Costa prohibir els Pelegrins de les Useres, les cavalcades dels Reis o les Creus de Maig de Borriana.

Supose que el Sr. Costa ha d’estar més que irritat per la retransmissió de la missa en valencià, cada diumenge, per À Punt o per la retransmissió de la Festa d’Elx, Patrimoni de la Humanitat.

El Sr, Costa es permet fer conyeta amb les misses i les processons, quan són molts els cristians que, encara hui, són perseguits i assassinats per viure la fe en Jesús de Natzaret. El Sr. Costa hauria de saber que els missioners que es troben en els països del Tercer Món, en moments de conflicte bèl·lic o de terratrèmols o inundacions, no abandonen la gent, sinó que fan costat als qui pateixen, mentre el Sr. Costa està ben assegut al seu despatx.  

Per altra part, estic segur que el Sr. Costa, que fa conyeta amb les processons i les misses, no fa gens de conyeta amb l’Islam ni amb el Budisme. I és que els cristians (malgrat que no som com hauríem de ser), sempre estem a la diana i per això el Sr. Costa amb les brometes i les ironies (quina progressia i que modern!), confon la laïcitat amb la ignorància, la burla i el menyspreu als altres.

Els cristians no som perfectes, ja ho sabem. Hem de millorar molt i molt la nostra manera de ser i de fer. Però no per això el Sr. Costa ha de burlar-se de nosaltres, fent conyeta amb la prohibició de les misses i de les processons, demostrant amb les seues declaracions que es creu un reietó amb ínfules autoritàries, que prohibeix el que no li agrada.

No sé si el Sr. Costa sap on va la gent que passa gana i que necessita una ajuda. No va a la seu de Compromís, ni a la de Podem, ni a la del PSOE, ni a la de Cs, ni a la del PP. Va a les parròquies valencianes, on els capellans i els cristians ajuden aquells que no poden arribar a final de mes, als qui viuen en la precarietat, als qui passen necessitat. No van a casa del Sr. Costa, ni a la Conselleria d’Economia i Comerç. 

El Sr. Costa hauria de saber que en democràcia, el respecte i la tolerància són la base d’una bona convivència. No la intolerància, el sectarisme i la burla, com fa ell. Estic segur que el Sr. Costa no prohibirà les manifestacions dels aficionats del València, el Vila-real, el Llevant  o l’Hèrcules, quan aquests equips guanyen un títol esportiu. Ni tampoc no crec que el Sr. Costa pense prohibir les manifestacions al carrer dels partits polítics o dels sindicats. Però les misses i les processons, haurien de quedar circumscrites a “espais tancats”, segons diu el Sr. Costa.

Encara que les declaracions del Sr. Costa foren fetes en un ambient informal i humorístic, no crec que els polítics puguen fer broma de tot. Per això, no crec que el Sr. Costa faça conyeta del càncer d’una persona que estime. I és que a la vida, no s’hi val tot! I menys encara quan les paraules, plenes d’intolerància, com les del Sr. Costa, són un menyspreu i una burla als cristians.

Fa molt anys vaig conèixer el Sr. Francesc de P. Burguera, un autèntic senyor, que tenia un gran respecte per les idees dels altres i per les persones, amigues i adversàries. Com també vaig conèixer al PNPV (embrió del Bloc Nacionalista Valencià), persones tolerants i respectuoses amb el fet religiós (una realitat que abomina i voldria prohibir el Sr. Costa), com els amics Francesc Ferrer Pastor, Andreu Banyuls i Elvira Ferrer, Cristòfol Aguado i Joaquim Meneu (tots dos, membres de la Paraula Cristiana), Paco Salt, Carmina Gonzàlez, Josep Cabanes, Marina de Paz, Vicent Franch, Eugeni i Joan Senent, .... Pel contrari, amb les declaracions anticlericals i amb la seua conyeta sobre les misses i les processons, el Sr. Natxo Costa ha quedat ben retratat. Sort que a Compromís, on tinc bons amics, no pensen com el Sr. Costa, que ha mostrat amb les seues declaracions, el seu sectarisme i la seua intolerància. Quina manera més excel·lent de fer el ridícul! I quina manera més absurda i més inútil de crear problemes i polèmiques sense cap necessitat! El Sr. Costa hauria de saber (i de recordar), que els polítics estan per buscar solucions i no per crear problemes allà on no n’hi ha.

De mon pare vaig aprendre que sempre hem de pensar el que hem de dir, dir el que hem pensat i fer el que hem pensat i hem dit. No sé si el Sr. Natxo Costa va pensar la bestiesa que va dir o la va dir sense pensar-ho. I no sé què és pitjor, si dir el que va dir sense pensar-ho o essent molt conscient del que deia.

 

Baules (CASTELLÓ NOTÍCIES, 08/09/2022)

 

El Diccionari Normatiu Valencià defineix la paraula “baula” (equivalent a “esclavó”), com una “anella que, enllaçada amb les altres, forma una cadena”. I és precisament “Baules”, el títol del nou llibre de l’amic David Pagès, un treball de tres anys, “gran, minuciós i acurat”, com diu Josep Valls, on l’autor d’aquesta obra ens presenta quaranta cinc persones que escriuen una carta a familiars o amics absents físicament i i una altra a jóvens. Aquestes persones que escriuen aquestes cartes, fan com de baula (o esclavó) d’una llarga cadena de personatges (anònims o coneguts), que han estimat i han treballat pel nostre país.

Recorde que va ser el 9 d’octubre de 2019, quan venint de Lleó en tren, tot passant per Iruña, vaig rebre una telefonada de David Pagès. M’explicà que volia comptar amb mi per al seu nou llibre, “Baules”, on cada persona havia d’escriure una carta a algú que ja ens havia deixat i una altra a un jove. David mateix em va proposar que jo escrivira una carta a mon pare, que havia mort el 2012 i una altra al fill de l’amic Santi Vallès, Jaume, que havia nascut exactament mig any abans d’aquella telefonada, el 9 d’abril del 2019.

Com diu Josefina Salord al pròleg d’aquesta obra, “l’originalitat del llibre rau en el fet que aquestes quaranta-cinc figures són ofertes des de les baules generacionals presents i futures, que en garanteixen i en garantim la memòria la continuïtat i el reconeixement”.

En aquestes cartes, com diu David Pagès a la introducció del llibre, “hi apareixen aspectes d’enorme vàlua, alguns dels quals són totalment desconeguts o poc coneguts, relacionats amb el personatge escollit”.

David Pagès i Cassú és llicenciat en filologia catalana i comparteix la tasca docent amb les de dinamitzador cultural i escriptor. El fil conductor de totes aquestes facetes, és el de contribuir a donar a conèixer -i a fer estimar- Catalunya i el conjunt dels Països Catalans, els seus prohoms i els seus millors atributs.

David Pagès col·labora periòdicament amb el Diari de Girona i ha publicat articles i entrevistes a Escola Catalana, Llengua Nacional, Revista de Girona i Serra d’Or entre d’altres mitjans de comunicació. A més és autor d’altres llibres, tots ells molt interessants, com Històries de l’avi Abdon, Històries de casa nostra, Batecs d’un poble, 500 raons per parlar català, Un país que fa camí, Què t’ha ensenyat la vida?, Al galop per la història de Catalunya o Referents i també de l’opuscle, Premis Baldiri Reixac (1979-2013). David Pagès ha estat guardonat amb diversos premis, entre ells l’Aina Moll i Marquès (2013), que li va concedir l’Obra Cultural Balear.

Entre aquestes cartes generacionals, hi vull destacar les adreçades a Caterina Albert, Miquel Batllori, Pompeu Fabra, Josep Mª Folch i Torres, Joan Maragall. Francesc de B. Moll, Joan Oró, Maria Rúbies o Jacint Verdaguer, entre d’altres. I també les cartes als valencians Enric Valor, amb una carta que li adreça el seu fill; a Didín Puig, amb una carta de l’amic Ramon Trullenque; a Francesc Ferrer Pastor, amb una carta del seu fill i a mon pare, amb la carta que li he escrit jo.

Puc donar fe de la passió amb què David Pagès s’acosta, per mitjà de les cartes que ha demanat que escrivírem, als hòmens i dones (d’ahir i de hui) que trobem en aquest llibre tan interessant. La seua passió per la cultura i per conèixer els homenots del país, el va portar a l’Alcúdia, el meu poble, un dia d’agost de 2010, amb la seua esposa Anna i els tres fills, Josep, Mireia i Martí, per entrevistar mon pare. Aquella vesprada a ma casa, David Pagès, sense conèixer de res mon pare, li va fer una entrevista entranyable i plena d’afecte, on va dibuixar la trajectòria cultural, política i professional de “l’home subterrani”, com va ser definit mon pare per Joan Fuster.

Amb el llibre, “Baules”, com diu Josep Valls, “David Pagès aconsegueix fites didàctiques i divulgatives”, tot donant a conèixer “personalitats nostrades” i “posant de manifest que el país té vida i continuïtat”. I és que l’amic David Pagès, un home apassionat pel nostre país, creu “en les generacions futures i ho fa amb mirada encoratjadora, neta i positiva”.

Aquest llibre té tres objectius: el primer, una voluntat clarament didàctica, divulgativa, pedagògica: donar a conèixer personalitats de casa nostra que pertanyen a diferents camps professionals i valorar la seua figura i obra. El segon objectiu es transmetre que en el món de la catalanitat hi ha passat, present i futur, el tercer, finalment, mirar de canalitzar i fer visibles, complicitats, connexions, lligams.... que hi ha entre els diferents pobles de parla catalana, començant pel que és el seu eix vertebrador: la llengua, un dels temes que centra el llibre.

Aquest llibre de David Pagès i Cassú, vol contribuir a destacar unes dones, la tasca i la determinació de les quals, va ser molt important per a la igualtat de drets i per al reconeixement social que ha assolit la dona en les darreres dècades.  

El llibre “Baules” és una obra de consulta obligada per conèixer els hòmens i les i dones que han esdevingut imprescindibles en el passat de la nostra història i de la nostra cultura, i que, amb la seua tasca i el seu esforç, han estimat amb passió la nostra terra. I també per encoratjar els jóvens que són el futur del nostre país.

dimecres, 7 de setembre de 2022

La cartoixa de Porta Coeli (o5/09/2022)

El 5 de setembre de 1272, hui fa 750 anys, el tercer bisbe de València, Andreu d’Albalat, frare dominic i confessor del rei Jaume I, va fundar la cartoixa de Porta Coeli (Porta del cel), amb monjos cartoixans provinents d’Scala Dei, la primera cartoixa fundada a Espanya.

Els cartoixans de Porta Coeli van viure en aquest monestir fins el 1835, que amb la desamortització de Mendizábal van ser expulsats d’aquest lloc. Posteriorment, el 1943, la Diputació de València comprà l’edifici als particulars que el tenien i retornà el monestir als cartoixans. D’aquesta manera, el 21 de març de 1944, els cartoixans provinents de la cartoixa de Miraflores, a prop de Burgos, s’instal·laren a Porta Coeli, reiniciant de nou la vida monàstica.

Situada a 30 quilòmetres de la ciutat de València, la cartoixa de Porta Coeli es troba a la comarca del Camp de Túria, en una zona d’una gran bellesa, on els cartoixans viuen lloant Déu en la soledat i el silenci.

 El segle XV va ser el gran segle d’aquesta cartoixa i en l’actualitat hi ha una comunitat viva que continua el carisma de Sant Bru en ple segle XXI.

Cal recordar entre els cartoixans més il·lustres de Porta Coeli, fra Bonifaci Ferrer, que traduí la Bíblia a la nostra llengua. Per això els bisbes valencians podrien aprendre d’aquest cartoixà, amant de la cultura i de la llengua del poble, i presentar, d’una vegada per totes, el Missal Romà en valencià perquè siga aprovat.

L’aspecte actual de la cartoixa, des del punt de vista arquitectònic, data de finals del segle XVIII, quan es construí un segon claustre de cel·les per als monjos.

El fundador de l’orde cartoixà va ser Sant Bru, nascut a Colònia el 1030 i canonge de la col·legiata de Sant Cunibert. Bru estudià a la catedral de Reims, on el 1055 va ser nomenat rector de l’Escola Catedralícia.

El bisbe Manassès de Gournay, que havia obtingut la seu episcopal de forma simoníaca, nomenà Bru, Canceller de l’arxidiòcesi, per tal d’allunyar-lo de l’ensenyament. Però una comissió presidida per Bru i pel degà del Capítol, va recórrer davant del nunci del papa Gregori VII, el bisbe simoníac. En represàlia, el bisbe Manassès destituí Bru del càrrec de Canceller i li van ser confiscats tots els seus béns.

El 1080, destituït el bisbe simoníac, Bru va ser rebut com el millor candidat a l’episcopat. Però Bru deixà Reims i se n’anà amb dos amics a Fontseca, a prop del monestir de Molesmes. Amb tot, la vida cenobítica del Cister, amb l’abat Robert, no satisfeia la crida a la soledat que sentia Bru. Finalment, el 24 de juny de 1084, amb sis companys, Bru se n’anà a un bosc de Chartreuse, on inicià la vida eremítica. Cridat a Roma pel papa Urbà II el 1089, Bru fou nomenat conseller. Però aquesta vida no l’omplia i per això, després d’un temps, retornà a la vida eremítica, fundant la cartoixa de Santa Maria de la Torre, on morí el 6 d’octubre de 1101.

De rostre sempre alegre i senzill en el tracte, Bru, un home de cor profund, va ser un pastor sol·lícit i bo amb els germans.

La vida cartoixana gira al voltant de la pregària, el silenci i la soledat, i el treball i la Lectio Divina, on els monjos, que s’alimenten  de la Paraula de Déu, viuen una vida solitària o eremítica, però formant una mateixa comunitat de pregària en un mateix monestir.

A part de la pregària, sols, cadascun a la seua ermita, on cada cartoixà menja i treballa, els monjos s’apleguen a l’església tres vegades al dia: en la vetla de la nit, la missa i les vespres.

Separats de tots i alhora en comunió amb tota la humanitat per mitjà de la pregària, els cartoixans com a hòmens de Déu, esdevenen sentinelles d’esperança, mentre preguen al cor de la nit.

Al País Valencià trobem dues cartoixes: una de monjos, a Porta Coeli, la cartoixa fundada el 1272, ara fa 750 anys, al Camp de Túria i un altre a Benifassà, al Baix Maestrat, on les monges cartoixanes arribaren el 1967. A més dels monjos de Porta Coeli, al País Valencià hi havia també les cartoixes d’Ara Christi, Vall de Crist, la Anunciata i Via Coeli.

Un dels priors més coneguts d’aquesta cartoixa de Porta Coeli va ser fra Bonifaci Ferrer, germà de Sant Vicent. Ja l’escriptor Jaume Roig, al segle XV, en un dels versos del seu poema, l’Espill, fa referència a la cartoixa, de la qual diu: “Amb raó es diu del Cel porta” i per això el seu nom de Porta Coeli .

Per la seua part, les monges de Benifassà, al parc natural de la Tinença de Benifassà, van aprofitar les runes d’un antic monestir cistercenc per començar la vida eremítica, en l’única cartoixa femenina que hi ha actualment a Espanya.

En aquests moments a tot el món hi ha 216 monjos cartoixans, en setze cartoixes i 60 monges, en cinc monestirs, un d’ells, com he dit abans, a Benifassà, al Baix Maestrat.



Com els monjos que viuen i reguen a Porta Coeli, és així com els cartoixans, des de fa nou segles, es mantenen fidels a la pregària i a la solitud, en el carisma confiat per Sant Bru. I hui, 5 de setembre, en el 750 aniversari de la fundació de Porta Coeli, cal agrair a Déu el carisma de Sant Bru i la pregària dels monjos cartoixans, que continuen lloant Déu en el silenci i la solitud en aquest monestir valencià.

diumenge, 4 de setembre de 2022

Joan Pau I: el somriure de Déu (CASTELLÓ NOTÍCIES, 04/09/2022)

 

Hui diumenge, al Vaticà, el papa Francesc beatificarà el papa Joan Pau I, elegit nou bisbe de Roma el 26 d’agost de 1978, a la quarta votació del conclave. El cardenal Albino Luciani, que era patriarca de Venècia en aquells moments, i que en ser elegit nou bisbe de Roma va prendre el nom de Joan Pau I, en memòria de Joan XXIII i de Pau VI, va ser anomenat de seguida el papa del somriure. Com ens recorda mossèn Norbert Miracle, el papa Luciani va elegir aquest nom, dient: “Em diré Joan Pau. Jo no tinc ni la saviesa del cor del papa Joan, ni la preparació i la cultura del papa Pau, però estic al seu lloc, he de buscar servir l’Església” (El Bon Pastor, nº 148, setembre 2022).



I és hui, 4 de setembre quan Joan Pau I és beatificat i per tant, ens és proposat com a model i exemple en el seguiment de Jesús.  

Però qui va ser Joan Pau I, el papa que només va estar al capdavant de la Santa Seu 33 dies?

Albino Luciani, que va nàixer el 18 d’octubre de 1912 a Forno di Canale, i va  ser elegit papa el 26 d’agost de 1978, va ser, en el seu curt ministeri petrí, el papa del somriure i de l’alegria, de la senzillesa i de la humilitat.

El menut Albino era un xiquet inquiet i viu, que als 11 anys va ingressar al seminari menor de Feltre i el 1928 al major a Belluno. Va ser ordenat prevere el 7 de juliol de 1935 i el 1947 obtingué el doctorat en la Universitat Gregoriana de Roma.

L’any 1958 fou nomenat bisbe de Vittori Veneto, rebent l’ordenació episcopal de mans del papa Joan XXIII, a la basílica de Sant Pere i el 15 de desembre de 1969, passà a ser arquebisbe- Patriarca de Venècia. Va ser el papa Pau VI qui el va crear cardenal el 5 de març de 1973. Durant tres anys va ser vicepresident de la Conferència Episcopal Italiana i també hi participà als Sínodes de 1971, 1974 i 1977. El lema del seu ministeri episcopal, “Humilitas”, revelava la senzillesa d’aquest cardenal que a vegades anava en bicicleta, amb el solideu roig dins d’una butxaca i el pectoral en l’altra.

D’una gran simpatia i cordialitat, Albino Luciani deia: “El Senyor pren els menuts del fang i els posa amunt; pren la gent del camp i de les xarxes de la mar i fa d’ells apòstols”.

El 1976 va aparèixer el seu llibre “Il·lustríssims”, un text deliciós, on el cardenal Luciani escrivia unes cartes bellíssimes a personatges històrics i de ficció, com Chesterton, Marconi, Jesús de Natzaret, Teresa d’Àvila o Pinotxo.

Home d’una gran senzillesa i sempre amb el somriure als llavis, Albino Luciani escrivia: “Quan parle amb Déu, més que adult preferisc sentir-me xiquet. La mitra, el solideu i el pectoral, desapareixen”.

El 26 d’agost de 1978, i per sorpresa, en un conclave ràpid, el cardenal Luciani va ser elegit el 263è successor de Sant Pere. Albino Luciani prengué un nom compost (el primer de la història dels pontífexs) en record  del papa bo (Joan XXIII) i del papa que va portar a terme el Vaticà II (Pau VI). Sembla que Luciani va ser elegit pel sector més avançat del conclau, encapçalat pels cardenals Benelli, Suennes i Marty. En el seu discurs als cardenals, després de ser escollit nou bisbe de Roma, el papa Joan Pau I, com ens recorda mossèn Norbert Miracle, va dir: “Una alba d’esperança alena sobre el món, àdhuc si un espès cobertor de tenebra, sinistres esclats d’odi, de sang i de guerra amenaça d’enfosquir-la; la humil Vicari de Crist, que inicia tremolós i confiat la seua missió, es posa a disposició total de l’Església i de la societat civil, sense distinció de races o ideologies, per assegurar al món, l’aparició d’un dia més serè i més dolç”.

El 23 de setembre de 1978, en la presa de possessió com a nou bisbe de Roma, a la catedral de Sant Joan del Laterà, el papa Luciani deia: “Roma serà una autèntica comunitat cristiana, si Déu és honorat, no només per l’afluència de fidels, sinó també amb l’amor als pobres”. I afegia: “Puc assegurar-vos que vos estime, que únicament vull servir-vos i posar a disposició vostra, el que sóc i el que tinc”.

A més de la seva simpatia personal, Luciani va agradar al món perquè va ser el primer dels papes a renunciar a la coronació amb la tiara, que simbolitzava el triple poder: el de l’Església, el poder espiritual i el temporal, com a cap d’estat del Vaticà. Per això l’anomenat papa dels pobres no va voler mai cap signe de reialesa.

Amb un gran sentit de l’humor, el rostre del papa Luciani expressava la cordialitat i la simpatia d’un home de Déu, que amb una gran simplicitat definia l’amor com “un viatge misteriós”, en el qual, cal no detindre’s “en el port al qual s’ha arribat, sinó avançar més”. I per això la mare Teresa de Calcuta va dir de Joan Pau I: “Ha estat el millor regal de Déu, un raig de sol de l’amor de Déu, que brilla en la foscor del món”.

Amb només 33 dies de pontificat, ja que Joan Pau I va morir el 28 de setembre de 1978, vam descobrir en el papa Luciani, el rostre d’una Església pobra, amable i afable, que amb un somriure (i no amb agressivitats, amb condemnes, ni amb amargueses), ens feia present la bondat i l’amor de Déu.

Sobre la seua mort, com ha dit el capellà i periodista, Pedro Miguel Lamet, “hi havia coses estranyes”. Lamet, que va ser director de la revista “Vida Nueva”, va afirmar el mes de maig passat, que Joan Pau I, “des de la seua bondat, tenia projectades reformes importants a l’Església, entre elles la neteja econòmica i la promoció de la dona”. Lamet recorda que Jesús López va publicar a “Vida Nueva” un article on defensava la hipòtesi de l’assassinat del papa del somriure. I que la monja que va trobar mort el papa, sor Vicenza, li va dir a Jesús López, a la plaça de Sant Pere: “El món ho ha de saber”. Aquesta hipòtesi sobre l’enverinament del papa no ha estat mai provada, però, incomprensiblement, no li van fer l’autòpsia a Joan Pau I. A més, com diu Lamet, el secretari personal del papa Luciani va ser, com exiliat, enviat a un poble llunyà (Religión Digital, 25 de maig de 2022). 

Home d’una gran calidesa humana i d’una extraordinària simpatia, Joan Pau I, com ha dit la periodista Míriam Díez, posava “primer les persones i després els rituals i les ofrenes divines”.

El papa Joan Pau I, com ens ha recordat mossèn Norbert Miracle, “treballà per una aplicació del Concili sense fugida cap el passat, subratllant la necessitat d’un canvi en les estructures de l’Església”. També el papa Francesc està treballant per canviar les estructures, pesades i arcaiques, de l’Església, malgrat l’oposició dels qui volen una Església que mire el passat.

I és que el papa Luciani, que com ha dit Pedro Miguel Lamet va ser “un home pur enmig de males persones”, hui que és beatificat, ens és presentat a tots els cristians, com a exemple i model en el seguiment de Jesús, per la seua senzillesa, alegria i humilitat.

 

divendres, 2 de setembre de 2022

El cardenal Carlo Mª Martini (CASTELLÓ NOTÍCIES, 31/08/2022)

 Hui, 31 d’agost, commemorem el desè aniversari de la mort del cardenal Martini, el cardenal del diàleg, el cardenal que desitjava la reforma de l’Església, tal i com ara ho està fent el papa Francesc.

Nascut el 1927, Martini va ser un jesuïta d’una cultura immensa i un biblista il·lustre, que no sempre va coincidir amb la postura oficial del Vaticà. Nomenat arquebisbe de Milà el 1979, Martini era la veu liberal i avançada al si de l’Església, ja que representava l’esperit d’obertura i d’aggiornamento del Vaticà II.

En una entrevista el 8 d’agost de 2012, el cardenal Carlo Mª Martini veia l’Església “cansada en Europa i Amèrica”, amb una “cultura envellida” i amb una burocràcia que “augmenta”. El cardenal Martini posava en qüestió “els nostres rituals i la nostra roba, pomposa”, i per això desitjava “hòmens lliures i pròxims als altres, com ho van ser el bisbe Romero i els màrtirs jesuïtes d’El Salvador”. El cardenal Martini veia en l’Església “tantes cendres damunt les brases, que sovint em sent impotent”.

Obert a la reforma de l’Església, Martini aconsellava “al papa i als bisbes, buscar 12 persones “de fora”, per ocupar els llocs de direcció”, persones, deia Martini, “que estiguen a prop dels més pobres”.

Amb llibertat d’esperit, Martini, que va ser creat cardenal el 1983, demanava a l’Església, “reconèixer els seus errors i seguir un procés de canvi radical, començant pel papa i pels bisbes”. I és que, amb valentia, Martini  reconeixia que l’Església “s’ha quedat 200 anys enrere”.

En el seu testament espiritual, el cardenal Martini somiava “una Església que fa el seu camí en la pobresa i en la humilitat, que no depèn dels poders d’aquest món”, en clara sintonia amb allò que el papa Francesc està portant. El cardenal Martini somiava també “una Església jove”, tot i que acabava reconeixent en el seu testament espiritual, que “hui ja no tinc eixos somnis”.

Amb veu profètica, Martini era un bisbe obert en relació a la moral sexual, les noves famílies i els divorciats tornats a casar. I públicament va divergir del document de la Congregació per a la Doctrina de la Fe, Dominus Iesus, de 6 d’agost de 2000, en temps del papa Joan Pau II, per trobar-lo “teològicament bastant dens, ple de cites i difícil d’entendre”. I és que molt sovint, els gestos del cardenal  Martini, com els del papa Francesc, parlen, s’entenen i arriben més a la gent, per la seua claredat i senzillesa, que molts documents de la jerarquia.

El 30 d’agost de 2013, el papa Francesc, en rebre els membres de la fundació cardenal Carlo Mª Martini, ressaltà “la paternitat espiritual que va suposa la figura de Martini per a l’Església”. El papa Francesc recordava com a l’Argentina “llegíem el que ens arribava d’ell” (que era jesuïta com Bergoglio) i com “fèiem els exercicis amb els seus textos ”. Per al papa Francesc, que d’alguna manera està portant a terme en l’Església l’esperit reformador i renovador de Martini, el cardenal de Milà “ens ha donat vida i ens ha ajudat en la nostra vida espiritual”.

A la mort, el 1978, dels papes Pau VI i Joan Pau I, Carlo Mª Martini, amb 51 anys, encara no era ni cardenal ni bisbe i per això, segons els vaticanistes, no va poder ser elegit nou bisbe de Roma. Després, amb el llarg pontificat de Joan Pau II (que el va crear cardenal el 1983), Martini es quedà a Milà. I el 2005, en el conclave que elegí Ratzinger com a papa, Martini ja tenia 78 anys i el Martini “rosso”, pel color dels cardenals, no pogué passar a Martini “bianco”, amb el blanc, el color dels papes.

Com va dir el papa Benet XVI en la mort del cardenal de Milà, Carlo Mª Martini va ser “un pastor generós i fidel, un home de diàleg i de caritat”.



En una entrevista recent al diari italià, “Corriere de la Sera” (Religión Digital, 16 d’agost de 2022), Maris Martini, germana del cardenal Carlo Mª Martini, afirmava que el seu germà “no va voler ser mai papa”. A Martini, deia la seua germana, “no li agradava el Vaticà. Se sentia asfixiat. Les cerimònies l’avorrien i les formalitats li molestaven”. Maris Martini deia també que el seu germà “no sentia la mateixa sintonia amb Joan Pau II que amb Pau VI”.

El cardenal Martini, un home clarivident i senzill, va viure tota la seua vida per servir l’Evangeli. Va gastar la seua vida per anunciar la Bona Nova del Regne i per obrir nous horitzons d’aggiornamento i de renovació al si de l’Església.

El papa de la Praedicate evangelium (CASTELLÓ NOTÍCIES, 02/09/2022)

 

El consistori de creació de nous cardenals, el dia 27 d’agost i la trobada del papa al Vaticà, el 29 i 30 següents, amb vora dos-cents cardenals, marcarà un abans i un després a l’Església. De fet, aquest encontre, que alguns, maliciosament, han volgut vore com un preconclave (per les ganes que tenen que el papa deixe la seu de Pere), serà històric.

Ha estat particularment important, l’homilia del papa en la missa de clausura d’aquesta reunió, el 30 d’agost per la vesprada. El papa Bergoglio, comentant l’himne de la Carta als Efesis (Ef 1:3-14), va subratllar l’estupor que hem de tindre, davant “la contemplació del projecte salvífic de Déu en la història”. El papa va remarcar que en aquest himne, “l’eix, “en Crist”, és el que regeix totes les etapes de la història de la salvació”. I és per això mateix, que “Déu ens involucra en el pla de salvació”. I d’ací, com a deixebles de Jesús, la importància d’anunciar la Bona Nova del Regne, que “és la missió dels apòstols”, tant els d’ahir com els de hui.



A la seua homilia, el papa utilitzà diverses vagades l’expressió, “estupor”, que el Diccionari Normatiu Valencià defineix com la “immobilitat causada per una sorpresa extremada per una emoció intensa”. I és així com, davant la crida que hem rebut a anunciar l’Evangeli, nosaltres entrem en un estat d’estupor, de la mateixa manera que el profeta Jeremies en ser cridat per Déu: “Ah, Senyor, si no sé parlar...Però Déu respongué: Aniràs a tots els qui t’enviaré i diràs tot allò que t’ordenaré. No tingues por d’ells, perquè jo estic amb tu” (Jr 1:6-8).

Amb una certa ironia i bon humor, el papa digué a l’homilia que “l’estupor ens allibera de la temptació de sentir-nos “a l’alçada”, de sentir-nos eminentíssims”, (com són anomenats els cardenals), i “d’alimentar la falsa seguretat, que la situació actual és diferent a la dels inicis” de les comunitats cristianes, pensant “que hui l’Església és gran, sòlida i que nosaltres estem col·locats en els graus eminents de la jerarquia” i per això “ens anomenen eminències”.

El papa subratllà que “el Mentider”, és a dir, el mal, el dimoni, “busca mundanitzar els seguidors de Crist” i per això mateix hauríem de ser molt conscients que “la temptació de la mundanitat ens roba l’esperança”.

El papa acabà la seua homilia destacant un fet importantíssim i és que “la Paraula de Déu desperta en nosaltres l’estupor d’estar en l’Església i de ser Església”. El papa també remarcà la importància de tornar a aquella Galilea (Mt 28:19-20), on vam sentir la primera crida a seguir Jesús.    

És molt significatiu que en l’homilia de la missa de clausura de la trobada del papa amb els cardenals, Francesc (a part d’alguns textos i autors bíblics), citara només un nom propi: el papa Sant Pau VI i un únic document pontifici, l’encíclica “Ecclesiam suam” del papa Montini, que va ser qui va portar a bon port el Concili Vaticà II, després de la primera etapa conciliar, conduïda per Joan XXIII.

Tant de bo que els cardenals immobilistes que no volen que canvie res a la Cúria i a l’Església, en comptes d’oposar-se a les reformes que està duent el papa, li facen costat. Només així s’obrirà un nou horitzó a l’Església, que, oblidant les condemnes, es convertirà en una llar de misericòrdia i de fraternitat oberta a tothom.

Tant de bo que els cardenals i tot el Poble de Déu, mantinguem ben viva la primavera de les reformes del papa Francesc, amb un canvi real de les estructures eclesials, per tornar a l’esperit de renovació i d’“aggiornamento” del Concili Vaticà II, amb una Església, (com li agrada dir al papa) més “polièdrica” i menys monolítica.

Com deia el papa Bergoglio en l’homilia de la missa de clausura d’aquest encontre amb els cardenals, citant el papa Montini, “hem d’estar molt agraïts al papa Sant Pau VI, que ha sabut transmetre’ns l’amor a l’Església (per mitjà de l’encíclica “Ecclesiam suam”), un amor que és, abans que res, gratitud, meravella agraïda pel seu misteri”.

Aquest consistori hauria de ser una bona ocasió per impulsar una Església més sinodal i més humil, lluny de l’arrogància d’alguns membres de la Cúria. Una Església que aprenga a escoltar abans de parlar, que perdone sense condemnar, que siga acollidora sense jutjar. Aquest consistori hauria d’ajudar el Poble de Déu, com deia el papa en la seua homilia, a retornar a “Galilea”, a la nostra Galilea, a la Galilea de l’Església, on Jesús ens va cridar a seguir-lo, per així esdevindre deixebles del Mestre, com ho van ser els primers amics que van seguir Jesús. Una Església allunyada de la pompa i de l’oripell, de la sumptuositat i dels honors que tant agraden a alguns cardenals.

Amb aquesta constitució apostòlica, el papa (de la mateixa manera que va fer Jesús), ens convida a “calar les xarxes” (Lc 5:4), a remar mar endins. No a quedar-nos a la vora del llac, amb les nostres seguretats i les nostres pors, sinó a eixir dels nostres temors i de les nostres defallences, amb audàcia i amb valentia, per proclamar a tots els pobles la Bona Nova del Regne. El papa, com va fer Jesús, ens vol als camins i a les cruïlles del nostre món. No tancats ni centrats en nosaltres mateixos, en les sagristies i en els temples, perquè una Església tancada en ella mateixa és una Església estèril, sense fruits. El papa, com va fer Jesús, ens crida a viure a la intempèrie, a esdevenir nòmades i pelegrins, a anar a les perifèries, a recórrer els camins del nostre món per anunciar l’Evangeli.   

Quan fa deu anys de la mort del cardenal Martini, el papa Francesc està portant a terme l’anhel del qui va ser arquebisbe de Milà, quan deia que “ser pelegrí significa experimentar la novetat” (no la rutina), “de tindre el desig  de noves aventures i sentir-se capaç d’afrontar les dificultats” que trobem en el camí a recórrer.

Com ens ha recordat mossèn Norbert Miracle, el papa Joan Pau I, “volia treballar per una aplicació del Concili, sense fugides cap al passat, subratllant la necessitat d’una canvi en les estructures de l’Església” (El Bon Pastor, nº 148, setembre 2020). Així mateix, seguint el camí del papa Luciani, també Francesc vol treballar per un canvi de les estructures de l’Església.

Amb la constitució apostòlica, “Praedicate evangelium”, el papa Francesc ens convida a viure la comunió, l’evangelització i la missió, perquè amb aquest text seu, puguem obrir-nos al futur i caminar en l’esperança. El papa Francesc, que és un home audaç i valent, somia amb horitzons nous i amb noves utopies, per fer realitat una Església més sinodal, una Església oberta a les noves realitats de la nostra societat. I això, el papa ho està portant a terme malgrat les reticències que troba en aquells que més l’haurien de recolzar. I és que el papa Bergoglio, profeta del nostre món, com ho van ser els bisbes Pere Casaldàliga, Òscar Romero o Hèlder Càmara, és el màxim exponent d’una Església lliure i audaç, oberta i esperançada. 

La Iglesia catalana y el 'Procés' catalán Religión Digital, 11/09/2022)

  En este 11 de septiembre, en la Diada Nacional de Cataluña, se cumplen cinco años de la gran manifestación independentista y de los prepar...

MONTSERRAT